Claves psicológicas para desbloquearte, avanzar y mejorar tu rendimiento sin autoexigencia.
Por qué procrastinamos especialmente a final de año
El final de año es un momento relevante y que puede tener un gran impacto a nivel emocional. Por un lado, se asocia a cierre de ciclos mientras que, por otro, existe un cansancio mental acumulado de todo el año. No es casualidad que, en este contexto, procrastinar se vuelva más frecuente.
A esto se suma la sobrecarga de tareas (compromisos laborales, encuentros familiares…) junto con expectativas, en ocasiones alejadas de la realidad, sobre balances personales y sociales que “deberían” cerrarse antes de que termine el año. Aparece sensación de urgencia y necesidad de resolver aquello que parece estar pendiente.
Es por ello que en estos momentos es muy habitual que aparezca el pensamiento “ya empezaré en enero”. La realidad es que procrastinar en este contexto no deja de ser una forma de autoprotección. Cuando la mente percibe agotamiento y saturación, al mismo tiempo que aparece una tarea urgente y emocionalmente exigente, ésta pone en marcha la estrategia de procrastinar para reducir o evitar la presión que la tarea supone, aun cuando a largo plazo no sea efectiva.
Qué es la procrastinación (y qué no lo es)
Es muy común que se confunda procrastinar con pereza o con descanso, cuando en realidad son conceptos muy diferentes. Como hemos comentado, la procrastinación es una estrategia, un mecanismo emocional, que se caracteriza por aplazar alguna tarea y que suele venir acompañada de malestar, culpa o preocupación constante por aquello que no se está haciendo. Queremos realizarla o avanzar en algo pero a nivel interno se activan determinadas emociones como miedo, ansiedad o inseguridad que dificultan llevarlo a la acción. En la procrastinación nuestro sistema no está descansando, sino que está alerta o activo. .
Existe relación entre procrastinar y la ansiedad y estrés. Cuanto más amenazante o abrumadora se percibe una tarea, más probable es que la evitemos, aunque sepamos racionalmente que postergar no nos beneficia.
Cómo afecta la procrastinación al rendimiento y al bienestar
- Impacto en productividad, autoestima y motivación.
- El círculo: postergar → culpa → más bloqueo.
- Procrastinación crónica vs. puntual.
La procrastinación impacta tanto en nuestra productividad como en nuestro bienestar emocional. Nos aleja de alcanzar o cumplir nuestros objetivos y metas propuestas, lo cual puede generar un diálogo interno o narrativa sobre uno·a mismo·a negativo, relacionado con la sensación de incapacidad o de fracaso.
Es habitual que al procrastinar nos quedemos atrapados en un círculo vicioso: se posterga la tarea, aparece la culpa y ésta genera bloqueo y, por ende, mayor procrastinación. Este ciclo desgasta emocionalmente y refuerza el hábito de aplazar.
Dicho esto, todos·as procrastinamos o vamos a procrastinar en momentos puntuales a lo largo de nuestra vida. Lo importante es que no se convierta en algo constante y que acabe generando un malestar significativo. En estos casos hablaríamos de la procrastinación como estrategia habitual, es decir, una procrastinación crónica.
Las causas psicológicas de la procrastinación
Miedo al fracaso o al error
Evitar la tarea puede ser una forma de protegerse ante la posibilidad de equivocarse o no estar a la altura de las propias expectativas.
Perfeccionismo y autoexigencia
Como ya hemos comentados en otros artículos del blog, la exigencia de hacerlo todo perfecto puede acabar paralizando. Más vale hecho que perfecto.
Falta de claridad en los objetivos
No saber con claridad qué tenemos o queremos hacer, o que se espera de nosotras·os, puede llevar a procrastinar.
Saturación mental y cansancio emocional
Cuando estamos cansados o saturados emocionalmente se vuelve más difícil poder autorregularnos y tomar decisiones, llevando a procrastinar.
Anticipación negativa (“va a ser demasiado”)
Percibir e imaginar que la tarea va a ser demasiado difícil o larga incrementa la evitación de la misma.
Por qué dejamos las cosas para “después del año nuevo”
Culturalmente asociamos el “nuevo comienzo” a borrón y cuenta nueva, a un momento de transformación, en el que se espera que las cosas sean diferentes.
Si bien es cierto que puede ser fuente de motivación y una oportunidad para dirigir nuestros actos hacia una vida más acorde con uno·a mismo·a, muchas veces puede ser una forma de seguir evitando emocionalmente. Posponer para enero y marcarlo como fecha clave puede aliviar temporalmente la presión que estos cambios generan, pero no siempre resuelve aquello que nos da miedo y bloquea.
Cómo evitar la procrastinación desde la psicología
Reduce el tamaño de la tarea
Busca dividir la tarea en pequeños pasos o microacciones. Esto disminuye la sensación de amenaza y facilita el inicio
Cambia el enfoque: de resultado a proceso
Pensar solo en el resultado puede volverse muy exigente y que nos genere agobio o ansiedad por miedo a no conseguirlo. Céntrate en el proceso y se consciente del mismo. De esta forma, puedes ir celebrando los pequeños avances y esto genera mayor motivación.
Trabaja la tolerancia a la incomodidad
Avanzar implica aceptar cierto grado de incomodidad, sin forzarse ni castigarse por ello.
Revisa tu diálogo interno
En muchas ocasiones se activa un dialogo interno crítico que interfiere en el proceso. Busca ir generando un diálogo más amable y comprensivo.
Cuándo pedir ayuda profesional
Si notas que la procrastinación es persistente, genera sufrimiento o interfiere de forma significativa en tu vida, es importante que busques ayuda profesional. En muchos casos la procrastinación está vinculada a ansiedad, depresión o baja autoestima.
La terapia psicológica ofrece un espacio seguro para comprender qué hay detrás de esta estrategia y poder desarrollar estrategias más amables y eficaces para avanzar.
Conclusión
No necesitas un nuevo año para empezar las cosas importantes para ti, sino encontrar una forma más amable de avanzar. A veces, el cambio no está en hacer más, sino en exigirte menos y acompañarte mejor.
Puedes empezar hoy, con un pequeño paso, desde donde estás y con lo que tienes. Y si sientes que necesitas apoyo en este proceso, en Lume Psicología, centro de terapia psicológica en Madrid y online, estaremos encantadas de acompañarte.