Este artículo surge a partir de una intervención de Laura Vieitez en las Jornadas de Arte y Salud Mental de la Escuela de Arte Alberto Corazón, un espacio donde se reflexionó sobre la relación entre creatividad, exposición y bienestar psicológico.
Crear no es solo ejecutar una técnica.
Es mostrar algo propio. Es compartir una forma de ver el mundo.
Y eso implica algo inevitable: vulnerabilidad.
Porque cuando nos exponemos —ya sea a través del arte, del trabajo o de cualquier decisión importante— no solo mostramos lo que hacemos. Mostramos algo de quiénes somos.
Y es precisamente en ese momento cuando nuestra mente puede dejar de ser una aliada… y convertirse en la voz más crítica que escuchamos.
Preparar un proyecto, tomar una decisión importante, mostrar algo propio, exponerte ante otros… Cuando algo te importa de verdad, es fácil notar cómo tu mente se acelera.
Aparecen dudas. Inseguridad. Pensamientos que no paran.
Pero esto no ocurre porque haya algo mal en ti.
Ocurre porque hay algo importante en juego.
Por qué cuanto más te importa algo, más se activa tu mente
Cuando algo nos importa, no solo estamos haciendo una tarea.
Nos estamos exponiendo.
Puede ser un proyecto, una conversación, una decisión o cualquier situación en la que sentimos que podemos ser evaluados.
Y en esos momentos, no solo se pone en juego el resultado.
También se pone en juego cómo nos vemos a nosotros mismos.
Por eso la mente se activa.
Empieza a anticipar, a analizar, a buscar posibles errores.
No es debilidad. Es implicación emocional.
El problema no es que aparezca esa activación, sino cómo nos relacionamos con ella cuando aparece.
Estrés y ansiedad cuando te expones: qué está pasando realmente
En estos contextos es muy común que aparezcan estrés y ansiedad.
El estrés surge ante una demanda presente.
Algo que tienes que hacer ahora: una entrega, una presentación, una decisión.
El cuerpo se activa para responder:
más energía, más foco, más atención.
Esto, en muchos casos, es útil. Nos ayuda a rendir.
La ansiedad, en cambio, aparece cuando la mente empieza a ir hacia el futuro.
“¿Y si no sale bien?”
“¿Y si me equivoco?”
“¿Y si no soy suficiente?”
El cuerpo reacciona como si ese escenario ya estuviera ocurriendo.
Y es ahí donde el estrés deja de ser solo activación y empieza a convertirse en malestar.
El diálogo interno crítico: cómo tu mente pasa de ayudarte a bloquearte
Todos tenemos una voz interna.
Esa voz que organiza, reflexiona, toma decisiones.
Pero cuando algo nos importa, esa voz puede cambiar de tono.
Puede volverse más exigente. Más dura. Más crítica.
“Podrías haberlo hecho mejor”
“No es suficiente”
“Seguro que otros lo hacen mejor que tú”
La mente pasa de ayudarte a actuar… a evaluarte constantemente.
Y cuando eso ocurre, el foco deja de estar en lo que estás haciendo.
Pasa a estar en si eres suficiente.
Síndrome del impostor: cuando sientes que no estás a la altura
En este punto, muchas personas experimentan lo que se conoce como síndrome del impostor.
Es una sensación persistente de no estar a la altura, incluso cuando hay evidencias de lo contrario.
Aparecen pensamientos como:
- “No soy tan bueno como creen”
- “He llegado aquí por suerte”
- “En cualquier momento se darán cuenta”
Los logros se minimizan.
Los errores se amplifican.
Y la energía deja de estar en crear o avanzar, para centrarse en no fallar.
Cuanto más importante es lo que haces, más fácil es que aparezca esta sensación.
Por qué tu mente se vuelve más exigente en estos momentos
Aunque pueda parecer lo contrario, esa voz crítica no intenta hacerte daño.
Muchas veces cree que te está protegiendo.
Ha aprendido que anticipar errores, exigirte más o señalar fallos es una forma de evitar:
- equivocarte
- decepcionar
- ser rechazado
Cuanto más importante es algo para ti, más intenta tu mente controlarlo.
El problema es que esa estrategia, aunque en su origen tenía sentido, puede acabar generando más bloqueo que ayuda.
Cómo empezar a cambiar la relación con tu diálogo interno
No se trata de eliminar esos pensamientos.
Ni de “pensar en positivo”.
Se trata de cambiar cómo te relacionas con ellos.
1.Detectar la voz crítica cuando aparece
El primer paso es darte cuenta.
Notar cuándo aparece ese tono exigente.
No después. No cuando ya estás desbordado.
En el momento en el que empieza.
2.Tomar distancia del pensamiento
Un pequeño cambio puede marcar mucha diferencia.
No es lo mismo pensar: “Soy un desastre” que decirte: “Una parte de mí piensa que soy un desastre”
Ese matiz introduce distancia.
Te permite ver el pensamiento como algo que ocurre en tu mente, no como una verdad absoluta.
3.Entender qué hay debajo del crítico
Muchas veces, detrás de esa exigencia hay algo más.
Miedo.
Inseguridad.
Vergüenza.
Preguntarte qué hay debajo puede ayudarte a entender por qué aparece esa voz.
4.Responderte desde otro lugar
En lugar de responder desde la exigencia, puedes empezar a hacerlo desde la comprensión.
No se trata de dejar de exigirte, sino de acompañarte de otra manera.
¿Cómo le hablarías a alguien que quieres en esa situación?
Cuando la mente se acelera, el cuerpo puede ayudarte a salir
Cuando estás muy metido en tus pensamientos, intentar salir solo desde la mente puede ser difícil.
Aquí es donde el cuerpo se convierte en una herramienta clave.
La respiración, por ejemplo, tiene un impacto directo en el sistema nervioso.
Respirar de forma más lenta y regular envía al cuerpo el mensaje de que no hay peligro inmediato.
También puedes llevar la atención a:
- las sensaciones físicas
- los puntos de apoyo
- la tensión en el cuerpo
Esto no elimina los pensamientos.
Pero rompe el bucle en el que estabas atrapado.
No necesitas dejar de exigirte, sino entender qué te pasa
Cuando tu mente se vuelve más crítica, no significa que estés fallando.
Significa que hay algo importante para ti.
El objetivo no es dejar de pensar, ni dejar de exigirte por completo.
Es entender qué está pasando cuando eso ocurre.
Y aprender a responderte de una forma que no te bloquee.
Tu mente no necesita que la silencies.
Necesita que la entiendas.
Conclusión
Cuando algo te importa, es normal que tu mente se active.
Que aparezcan dudas. Que surja exigencia. Que te cuestiones.
No es un error.
Es parte de cómo funcionamos.
Pero puedes aprender a relacionarte con esa parte de ti de otra manera. En Lume Psicología, centro de Psicología en Madrid y online, podemos acompañarte en este proceso. ¡No dudes en contactarnos!